La plaza del barrio. La plaza de Villa Pueyrredón.

Al caminar por Obispo San Alberto, bordeando la Avenida Artigas, vamos a toparnos con la hermosa “Plaza Nueva”. Angosta y de 3 cuadras de largo. Lo primero que nos encontraremos va a ser el arenero. Rejas de baja altura lo rodean, la arena se mezcla con pedacitos de rama que caen de los árboles que lo bordean. Siempre hay niños columpiándose en las hamacas, mientras otros tantos eligen tirarse del tobogán, mientras sus padres y madres se toman unos mates.

 Los mates son grandes protagonistas de las tardes en la Nueva. Gente de todas las edades se reúne en los bancos que están al pasar el arenero, a cebar mates, comer bizcochitos, charlar y pasar el rato.
 Más al fondo, sobre el final de la segunda cuadra, mientras muchos se quejan de pisar las piedras que acompañan al pasto, llegamos a las canchas de básquet y futbol 5. Más de una rodilla sufrió el raspón que se produce al caer sobre el suelo de cemento. Llama la atención de todos que, pases a la hora que pases (mañana, tarde, noche y hasta madrugada) siempre hay personas en esas canchitas jugando y sacándole provecho.

 Por último, el tercer tramo y últimos 100 metros, pasando la garita policial. Sigue siempre presente el pasto, el verde. Mesitas de ajedrez y banquitos vuelven a aparecer en la retina del caminante. Estas últimas no son tan amigos del mate, si no de las previas de los jóvenes que, en noches de calor, comienzan a utilizarlos de punto en común.



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